Captura de pantalla 2013-08-03 a la(s) 01.02.43Entrevista cedida por EL LIBRERO,  publicación digital hermana a la que agradecemos su generosidad. Ilustramos también esta entrevista con un vídeo

 

 

 

 

 

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¿Es placentero y útil releer la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España? Por supuesto que la respuesta inmediata a esta pregunta retórica es que sí, tal como lo es volver a leer cualquier obra maestra de la narración histórica. Sin embargo, en estos momentos esa relectura no sólo sería útil y placentera sino que es algo obligado, a la luz del extraordinario libro Crónica de la eternidad, escrito por Christian Duverger y publicado a fines del 2012. En la siguiente conversación con Luis Palacios Hernández, académico de la Universidad de Guanajuato, el lector se sentirá, sin duda, atraído por la obra de Duverger, pero además encontrará apasionante una disyuntiva que tal vez no se había planteado: Bernal Díaz del Castillo o Hernán Cortes.

LP: Christian Duverger publicó un libro con un título enigmático, Crónica de la eternidad, que es una verdadera bomba pues contiene una afirmación descomunal: Bernal Díaz del Castillo no fue el autor de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Y no sólo eso, sino que además afirma: el verdadero autor es Hernán Cortés. Estamos ante un libro sorprendente, que nos plantea una gran cantidad de posibilidades de análisis y que no puede desecharse a botepronto, pues fue escrito con rigor académico por un historiador sólido y con prestigio.

 

Ch.D: Aunque el libro, como dices, fue publicado en el 2012, en realidad se comienza a divulgar y comentar en los primeros meses de este año. Cada entrevista realizada al autor era una sorpresa, pues los lectores se veían orillados a poner en duda uno de los conocimientos básicos adquiridos en sus clases de historia. Es importante, porque la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España es un libro que toca un asunto que está en la base de nuestra cultura. Por una parte, relata algo que para nosotros es fundamental, el inicio del mestizaje que va a dar lugar a la nación mexicana y por otro lado se trata de una de las primeras obras literarias no sólo de México, sino de América. Por eso es que una afirmación como la de Duverger, todavía hoy a mediados del 2013, no se digiere completamente. Cómo decías, Crónica de la eternidad es un título enigmático y que incluso ha dado pie a ciertas ironías, pero aparentemente tiene que ver con obras anteriores del propio Duverger. Aunque debemos decir que el título se complemente con subtítulo: ¿Quién escribió la Historia verdadera de la Nueva España?, que era necesario para atraer al lector desde la portada.

LP: Lo curioso, además, es que Cortés está satanizado en México y en España también, donde debería ser considerado como uno de sus máximos prohombres.

Ch.D: Claro y nosotros deberíamos considerarlo como el iniciador del mestizaje que dio origen a lo mexicano. También hay que recordar el Hernán Cortés de José Luis Martínez, que fue un excelente investigador, bibliófilo, que escribió un largo texto editado por el Fondo de Cultura Económica en 1990. La edición está complementada con lo que se llama la bibliografía cortesiana, es decir, una serie de textos que dan cuenta de la vida y de las obras de Cortés. Una especie de fuente o venero para referirse a él. Es un trabajo extraordinario; el propio José Luis Martínez decía que iba a ser muy atacado por esta obra, dada la manera en que se refiere a Cortés.

LP: Tú ya le diste un contexto interesante a lo que llamé yo una bomba, al recordarnos que la figura de Cortés es importante para los mexicanos. Creo que en México ya no vivimos una etapa radicalmente maniquea, como ocurría antes. Sobre todo después de que en México tuvimos a historiadores como Edmundo O’Gorman o Daniel Cosío Villegas. De todas formas esta afirmación de Duverger causa una incomodidad en un grupo de historiadores.

Ch.D: Sí, sobre todo en un aquellos historiadores que no se quieren mover de sus convicciones ni alejarse de los conocimientos que les dieron formación académica. No quiero decir que sean dogmáticos, pero les es difícil remover sus nichos básicos. Por eso es para ellos muy difícil siquiera considerar que Bernal Díaz del Castillo no fue el autor de la Historia verdadera…, sino que lo fue Cortés, un personaje además tan incómodo, sobre todo para quienes aún no pueden superar el trauma de la conquista. Justo aquí, podemos referirnos a un número de la revista Nexos, el de abril del 2013, que dedica el tema central al libro de Duverger con el encabezado “El misterioso Bernal Díaz”. El ejemplar tiene una portada, muy bien preparada por Ricardo Peláez, así como excelentes ilustraciones de Patricio Betteo. Pues bien, en este número varios historiadores, que llamaría ortodoxos, descalifican de inmediato la hipótesis de Duverger.

LP: Los articulistas, algunos de ellos creadores literarios, por cierto, coinciden en que no es posible que Duverger tenga razón. Algunos lo hacen de inmediato, algunos lo afirman menos tajantemente.

Ch.D: Por otro lado, en junio de este año, la revista Letras Libres también se ocupó del tema con dos artículos muy interesantes, bajo el rubro de la pregunta: ¿Bernal o Cortés? Uno de ellos lo escribe Hugh Thomas y el otro lo firma Rodrigo Martínez Baracs, por cierto, hijo de José Luis Martínez. Ambos articulistas, si bien no concuerdan entre sí, se refieren al libro de Duverger de una manera más equilibrada, más abierta. Aquí, antes de hablar de estos dos autores, quisiera decir que Crónica de la eternidad es un libro muy atractivo para leer, a pesar de la gran cantidad de referencias documentales. Este libro lo pueden disfrutar los historiadores, los eruditos, los académicos, pero también cualquier interesado en la historia de México e incluso los aficionados a las novelas policiacas, pues de pronto uno siente que está leyendo una narración así. El texto consta de dos partes. En la primera, Duverger escribe sobre el Bernal Díaz del Castillo que conocemos y va presentando los argumentos de la existencia de Bernal, junto con los contraargumentos. Como buen historiador, comienza a puntualizar o a validar con documentación y fuentes de referencia. Quién fue Bernal, dónde vivió, dónde murió. Ubica el momento en el que supuestamente se unió a los soldados que estaban con Cortés y, como un primer argumento de su hipótesis, afirma que de los cientos de soldados que iban en esa expedición, si quince sabían leer, eran muchos. Esta afirmación ya es muy provocadora. Duverger lo que quiere empezar a construir con ella es el argumento de que Bernal era uno más de los soldados de Cortés y que como la mayoría de ellos lo más seguro es que fuera analfabeto.

En pocas palabras Cortés parece decir: “mi nombre estará escrito en la eternidad a pesar de que sea yo mismo el que lo escriba”, según la hipótesis de Duverger.

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LP: Como dices, ese es el inicio, la base de la argumentación de Duverger, es decir, mostrar la imposibilidad de que un soldado analfabeto fuera capaz de escribir un libro de una complejidad tal como lo es el de la Historia verdadera

Ch.D: Exacto, un libro además con abundantes citas del latín, de autores clásicos, referencias a la cultura del renacimiento. Pensemos en cómo era la cultura en esos años, mediados del siglo xvi; ya existía la imprenta, pero las máximas tiradas eran de 700 ejemplares. Realmente era una gran cantidad, considerando el sistema tan artesanal que tenía la imprenta. Esos eran los tirajes usuales. Por ejemplo esa fue la cantidad de libros que se imprimieron de las Cartas de relación del propio Cortés. Era la cultura del momento, por eso no era difícil, lo que va en contra de la argumentación de Duverger, que una persona, incluso un soldado, tuviera acceso a información aparentemente muy compleja. Yo diría que existía una cultura popular, por llamarla de alguna manera. Pensemos en Cervantes, en los libros que traían los conquistadores en las alforjas, que eran los libros de caballería. Estos libros están también llenos de referencias clásicas, lo que era común para entonces. Es decir, era la lectura que el común de las personas realizaba. Por lo tanto, no es imposible que un soldado casi analfabeto tuviera una cultura básica acorde con lo que se escribía y leía.

LP: Duverger, en cambio, piensa que un soldado no podría haber escrito un libro con las característica que ya señalamos y que en cambio Cortés sí podría haberlo hecho porque era un hombre muy ilustrado, que estudió en la muy importante Universidad de Salamanca, la mejor universidad de España en esa época. Entonces, era alguien que sabía latín, griego y conocía a los autores clásicos, y además está demostrado, dice Duverger, que Cortés sí podía escribir bellamente y la prueba son nada menos que las Cartas de relación. Cartas que le envía al rey Carlos V para notificarle oficialmente de la conquista y que son piezas literarias, amén de la información histórica que proporcionan, que tuvieron un enorme impacto y fueron tan bien leídas y tan bien aceptadas. Ahora, aquí hay que recordar que fueron publicadas cuatro cartas y que la quinta no fue dada a conocer debido a que el rey, por envidia y para evitar que Cortés tuviera tal lucimiento, le prohibió que siguiera publicando. Esa prohibición se mantuvo hasta muchos años después, casi hasta la muerte de Cortés.Esta prohibición toma un lugar muy importante, entonces, para apuntalar el argumento de Duverger.

Ch.D: Exactamente. Duverger afirma que Cortés, a consecuencia de la prohibición del rey, una real prohibición, de escribir sobre sus proezas, porque opacaba la fama y el brillo del rey, lo que hace es escudarse tras un nombre falso para poder dar a conocer sus hazañas y ese nombre falso es Bernal Díaz.

LP: Así queda planteado, creo, el asunto central, el planteamiento de Duverger. Es muy complicado definir si Duverger tiene razón o no, eso les corresponde a los historiadores. Pero, como bien lo dice Rodrigo Martínez en su artículo de Letras Libres, quizá no podamos llegar a la verdad, sin embargo, gracias al libro de Duverger el hecho de la conquista se analizará desde ángulos nuevos y eso es positivo para el conocimiento histórico.

Ch.D: Yo creo que el primer aspecto positivo es el hecho de que la lectura del libro de Duverger es muy gozosa, es la lectura de la historia de la lucha de dos titanes: Bernal y Cortés. Como mexicano, repensamos la trascendencia de estas dos figuras trascendentales para nuestra cultura. Además, conocemos muchos detalles de esta historia, como digo, de una manera placentera, casi como si leyéramos una novela de suspenso. Por ejemplo, conocemos el cambio de la firma de Bernal Díaz, quien inicialmente se firmaba como Bernal Díaz y posteriormente añadió del Castillo. Un Bernal Díaz al que se le sigue la pista durante muchos años y termina en Guatemala como funcionario, lo que para Duverger es inusitado. Es decir, le parece irreal que un soldado termine como funcionario público en un país centroamericano, tan lejano al centro de la Nueva España y hasta allá le lleguen libros para mantenerse actualizado.

Este libro lo pueden disfrutar los historiadores, los eruditos, los académicos, pero también cualquier interesado en la historia de México e incluso los aficionados a las novelas policiacas, pues de pronto uno siente que está leyendo una narración así.

Casi todo lo que se conoce sobre Cortés está documentado, y lo documentan el propio Duverger y José Luis Martínez en las biografías que escribieron, pero existen algunas fechas clave, como la advierte el propio Duverger. Entre 1543 y 1546 Cortés estaba en Valladolid y sabemos que organizó una academia de notables, que equivaldría a conformar ahora una especie de círculo de posgrado en una universidad. Esta academia de notables no era cualquier cosa, sobre todo en un lugar tan importante como Valladolid, donde en fechas cercanas a la época de que hablamos, las Cortes se mudan de Madrid a Valladolid. Ahí se publican las actas de las sesiones y por ello conocemos las actividades de esa academia. Esos tres años son muy importantes, de acuerdo con Duverger, porque él considera que es el momento en que Cortés empieza a escribir dos obras.

LP: ¿Además de la Historia verdadera… escribió otras dos? ¿O a qué te refieres?

Ch.D: Esto es muy interesante, porque Duverger no sólo es atribuye a Cortés la paternidad de la Historia verdadera…, sino también la de la Crónica de la conquista de Nueva España, libro que se adjudica a Francisco López de Gómara, este famoso eclesiástico que nunca estuvo en la Nueva España. Se supone que Bernal Díaz, escribe su obra en contra de la de Gómara porque, los que hasta entonces habían escrito sobre la historia de la conquista no habían salido de España, y por lo tanto no conocieron de la conquista en forma directa. Bernal se presenta como un soldado que sí estuvo en el lugar de los acontecimientos y que por eso escribe la historia de lo sucedido, por eso es la verdadera. Todos los argumentos que maneja, dice, son para combatir las mentiras de otros escritores, como Francisco López de Gómara.

Duverger afirma que Cortés escribió también la historia de Gómara, pero no por sí mismo, sino que contrata a Gómara, quien se apoya en los propios archivos de Cortés, es decir, las cartas de relación que son documentos de primera mano. Cortés le comunica las cartas a Gómara y éste va escribiendo, con su propio estilo, la historia de la conquista, de una manera tradicional, académica. Duverger dice que Cortés le proporcionaba en la mañana la información a Gómara, éste escribía su capítulo y en la noche Cortés escribía la misma historia, la misma secuencia, pero con sus propias palabras. Dos historias paralelas se estaban escribiendo: la de Gómara y la de Cortés. La de Gómara, muy formal y correcta, cuidadosa además de no afectar la fama del rey; la historia que escribía Cortés por las noches era la que supuestamente narraba un soldado, Bernal Díaz. Aquí encontramos otra parte de la argumentación de Duverger. Afirma que es imposible que Bernal describiera ciertos acontecimientos que sólo Cortés pudo haber vivido. Por ejemplo, Bernal era imposible que narrara los momentos que Cortés pasó con la Malinche. Es decir, muchos detalles de los que narra Bernal fueron directamente vividos por Cortés y era imposible que Bernal los supiera a menos que aquél se los hubiera descrito con minuciosidad; tendrían que haber sido amigos íntimos para que eso ocurriera. Asimismo, Duverger da cuenta con nombre y apellidos de los soldados más destacados que acompañaban a Cortés y sobre todo de aquellos que tiene formación, cultura, y entre ellos no aparece ningún Bernal, lo que parece muy extraño para Duverger.

En pocas palabras, Duverger establece la existencia de estas dos historias, la de Gómara y la de Bernal o Cortés. Ambas con la misma estructura, pero con puntos de vista diferentes: en una un narrador histórico y formal y la otra una historia testimonial. Pero, aquí viene lo interesante. El relato de la Historia verdadera… termina cuando muere Cortés, 1547, y la historia de Gómara comenzó a escribirse en 1543. Es decir el trabajo de la escritura ocurre en esos tres años que cita Duverger; un trabajo que se realiza a escondidas del rey, por cierto. Estamos a mediados del siglo xvii y todavía no aparece la obra de Cervantes. Faltaban en realidad unos 50 años para que apareciera la primera parte de El Quijote en 1605, obra en la que Cervantes inventa una voz para suplir la voz del autor. Es decir, idea una voz narrativa, contenida en un manuscrito que supuestamente encontró el propio Cervantes, donde estaba contenida la historia del Quijote.

 LP: Aquí ya estamos hablando de literatura, de herramientas narrativas. Me parece que estás por decirnos que encuentras en Cortés, si acaso él fue el autor de la Historia verdadera…, no sólo a un historiador sino a un narrador.

Ch.D: Sí, pero te estás adelantando un poco. Antes es necesario decir más. Con una estrategia literaria como la que describí, el escritor logra conseguir un efecto. Es decir, no es lo mismo que Cervantes directamente contara la historia del Quijote, a que la narrara un árabe y que estuviera contenida en un manuscrito hallado misteriosamente. Esta estrategia se encuentra de hecho posteriormente en muchos escritores más, el mismo Umberto Eco echa mano de ella en El nombre de la rosa. Cervantes la utiliza de manera muy brillante en El Quijote y él mismo asegura en algún momento que inventó a ese viejo árabe porque le era más fácil contar la historia desde una perspectiva musulmana para poder decir cosas que un viejo cristiano no puede decir. En la época de Cervantes, debemos recordarlo, existía la Santa Inquisición y él estuvo dos o tres veces acusado de hereje. Al separarse del protagonista e incluso del narrador, Cervantes se protegía.

Estamos a mediados del siglo xvii y todavía no aparece la obra de Cervantes. Faltaban en realidad unos 50 años para que apareciera la primera parte de El Quijote en 1605, obra en la que Cervantes inventa una voz para suplir la voz del autor.

Regresemos a Cortés. De acuerdo con Duverger, Cortés lo que hacía era protegerse del rey que le había prohibido escribir, y la manera de hacerlo fue inventar una voz narrativa, que es la voz de cualquier soldado de los que lo acompañaron en su aventura, un tal Bernal Díaz, que podía haber sido cualquiera de los soldados desconocidos que hicieron la conquista. En pocas palabras, si aceptamos la hipótesis de Duverger, entonces estaremos ante un escritor sumamente hábil para utilizar una estrategia plenamente literaria y poder evitar las prohibiciones reales para dar a conocer la historia de la conquista a su manera, a través de una voz que supuestamente no era la de él, tal como lo hizo Cervantes.

 

 LP: Además, el libro de Duverger, independientemente de que tenga razón o no, hace que cambie por completo nuestra lectura de la Historia verdadera… Por eso Rodrigo Martínez establece otra comparación, con el cuento “Pierre Menard, autor del Quijote”, en el que Jorge Luis Borges imagina que alguien, Pierre Menard, decide volver a escribir El Quijote, palabra por palabra, pero sin realizar una transcripción.

Ch.D: Así es, Pierre Menard decide envolverse en las circunstancias, en la época de Cervantes y cuando considera que está ya preparado, comienza la escritura del Quijote, y las primeras palabras que escribe son “En un lugar de la Mancha…”, pero ya no escritas por Cervantes sino por Pierre Menard.

 LP: Pero en el caso del libro de Duverger, son muchas las implicaciones que tiene su afirmación de que Cortés escribió Historia verdadera…, comenzando por lo interesante del recurso literario que utiliza incluso antes que el propio Cervantes.

Ch.D: La cuestión no es sólo para los historiadores. Tiene fuertes implicaciones literarias, pues se trata de una obra que está a caballo entre la literatura y la historia. Por ejemplo, si utilizamos el marco de la teoría de la recepción para el análisis, es de primera importancia determinar quién es el autor que se transforma con las máscaras de la voz narrativa para escribir un texto, eso le da otro significado. Si nosotros leemos la Historia verdadera… pensando que el autor ya no es un soldado cualquiera sino el propio Cortés, quien le da voz a un soldado, eso cambia totalmente la significación. Las palabras siguen siendo las mismas, pero la interpretación es muy diferente.

 LP: En pocas palabras, importa fundamentalmente lo que se dice, pero también importa, y mucho, quién lo dice.

Ch.D: Claro, porque en el primer caso, si la historia fue escrita por Bernal, entonces el esquema es: yo escribo y yo cuento. Sin embargo, en el caso de que el autor sea Cortés el esquema es totalmente diferente y consiste más bien en: Yo Cortés escribo que un soldado llamado Bernal que estuvo en la conquista relata lo que vio. El planteamiento es muy diferente.

Lo que en realidad hizo Duverger es hacernos repensar las circunstancias de este libro tan importante para nuestra cultura y ya verlo con otros ojos y con otras repercusiones que hasta en la literatura pueden ser trascendentales, por el hecho de que, si es cierto que Cortés es el autor de Historia verdadera…, echó mano de una estrategia literaria que le dio fama a Cervantes en el Quijote.

 

*Duverger es un autor muy conocido en los terrenos de la historia. Sobre todo debemos destacar uno de sus libros, que son muchos por cierto, la biografía de Cortés, que para los fines de esta charla es muy importante. Crónica de la eternidad hace referencia al hecho de que la eternidad del nombre de Cortés, su trascendencia a la posteridad, digamos, no puede basarse sólo en su biografía sino en lo que hizo por sí mismo, escribir el relato de su propia conquista. En pocas palabras Cortés parece decir: “mi nombre estará escrito en la eternidad a pesar de que sea yo mismo el que lo escriba”, según la hipótesis de Duverger. Su biografía de Cortés es una de las mejores y, claro, no la única. También hay que recordar que el nombre de Hernán Cortés sobre todo entre los mexicanos está satanizado, tenemos muy poco que nos lo recuerde, si pensamos en monumentos, por ejemplo. Destacamos: Christian Duverger, Crónica de la eternidad. ¿Quién escribió la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Taurus, México, 2012

**Luis Palacios Hernández es maestro en Letras Españolas por la Universidad de Guanajuato. Ha sido Profesor titular de las cátedras de Teoría literaria, Crítica literaria y Semiótica. Responsable del Seminario de Semiótica. (Cine y Literatura). Ha impartido cursos y seminarios de Literatura Hispanoamericana, Cine y Literatura y El nuevo cine Mexicano, a grupos de estudiantes provenientes de diversas universidades del extranjero. Su investigación académica gira en torno a El discurso literario frente a otros discursos. Perspectivas semióticas. Coordinador académico y Relator General de los Coloquios Cervantinos Internacionales de 1993 a 2008. Integrante del Consejo Consultivo de Festival Internacional Cervantino (FIC), de abril de 2001 a noviembre 2006. Miembro de la Comisión determinadora de bienes preciosos de la Universidad de Guanajuato a partir de marzo de 2009. Ha impartido cursos y conferencias sobre temas literarios en diversas Universidades e Instituciones culturales del país, de Estados Unidos y España.